3 Razones por las que el alemán no debe dar tanto miedo como parece

«El idioma es el mapa de carreteras de una cultura. Te dice de dónde viene su gente y hacia dónde va», Rita Mae Brown

Sé lo que estáis pensando. A simple vista, la idea de aprender alemán puede dar un poquito de miedo. Yo lo tuve también. Me preguntaba, ¿cómo voy a ser capaz de pronunciar palabras que tienen más consonantes que vocales? ¿Cómo voy a ser capaz de aprenderme palabras tan sumamente largas? Pues al final lo fui, y si yo lo fui, vosotros también lo seréis. El alemán da un poco de miedo, pero conforme lo vas aprendiendo te das cuenta de que es casi como un juego. En este artículo os voy a mostrar las razones por las cuáles deberíais poneros manos a la obra. Los geht! (¡Vamos!)

  1. Sí, es verdad que la pronunciación alemana da un poco de respeto, pero, ¿y si te digo que es más sencillo pronunciar correctamente el alemán que el inglés? No, no me lo invento. Resulta que en alemán sólo tenemos que tener en cuenta un par de reglas fundamentales, como que <ei> se pronuncia <ai>, o que <eu> se pronuncia <oi>, o que la <v> se pronuncia como una <f>. Estas reglas y unas cuantas más y con un poco de práctica estarás listo para pronunciar palabras como: “Schnuckelchen” (cariñito)

 

  1. Y si me decís, “ya, pero el vocabulario tiene que ser súper difícil de memorizar” yo os diré que sí, que algunas palabras son difíciles de recordar, pero como en todos los idiomas. Sin embargo, muchas palabras en alemán son compuestas, y si te sabes el significado de las partes que la conforman puedes saber el significado de la palabra completa. Por ejemplo:

-Krank: enfermo

-Haus: casa

-Schwester: hermana

 

Krankenhaus: casa de los enfermos, hospital

Krankenschwester: hermana de los enfermos, enfermera

 

Más simple de lo esperado, ¿no?

 

  1. Otra cosa que me sorprendió cuando empecé a aprender alemán, es lo curioso de su gramática. Por ejemplo, en alemán apenas hay verbos auxiliares, y cuando los hay, la primera parte del verbo va detrás del sujeto y la segunda al final de la frase.

I have bought a car

Ich habe (primera parte del verbo) ein Auto gekauft (segunda parte)

 

Recuerdo que cuando estudié los modales mi profesor dijo que la lengua alemana era una lengua misteriosa porque no sabías lo que la gente iba a hacer con las cosas hasta que terminaban las frases. Por ejemplo

 

<Quiero tomar un café >(Aquí establecemos que lo que queremos con el café, es bebérnoslo. Sin embargo en alemán el verbo <trinken> (beber) no aparece hasta el final, cuando ya hemos dado todos los demás elementos de la frase).

 

<Ich möchte einen Kaffee trinken>

 

Además tienen inversiones, que para mí son como un juego. Siempre que en alemán pongas a principio de frase algo que no suele ir al principio, cambia el orden de la frase. Os aseguro que si os tomáis la lengua alemana como un juego, no sólo aprenderéis, sino que desarrollaréis vuestras habilidades de concentración al máximo.

 

Como habréis podido observar, la lengua alemana asusta cuando la miras desde lejos, pero si la analizas y le ponéis ganas, acabaréis queriendo practicarla siempre, así pues, ¿a qué estáis esperando?

 

WIR WARTEN AUF EUCH!

 

Beatriz Romero de Ávila Velacoracho

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