Ser bilingüe sin padres nativos… is it possible?

Actualmente, y dado que la lengua inglesa es cada vez más y más común, es posible encontrar casos de personas que comienzan a hablar poco a poco en este idioma a sus hijos desde una edad muy temprana. Lo mejor es que esos padres deciden no hablar a sus hijos en su lengua materna (español) y prepararse, de puertas para adentro, conversaciones y situaciones donde puedan desenvolverse en inglés. Muchos españoles han puesto recientemente en práctica este movimiento y… ¡les está funcionando!

 

Hay estudios que afirman que, al principio, es complicado el acostumbrarse al uso de este idioma en casa. Y es que todo parece tan fácil y cómodo en español…¿verdad? No es tarea fácil el adaptarse (se dice que se puede tardar hasta un mes), pero merece la pena.

 

En cuanto al English accent, no es necesario (aunque sería lo ideal, obviously) que los padres posean una pronunciación exacta y perfecta. Los niños pueden, igualmente, aprender idiomas por medio de hablantes que no se comuniquen perfectamente.  Y es que, al principio, esta práctica ha de verse como una “inmersión lingüística” y no obsesionarse demasiado. Se trata de exponer de manera cada vez más directa e intensiva a nuestros hijos a una segunda lengua (en este caso, el inglés) con el fin de comprenderla más rápidamente mediante su percepción habitual (para convertirse en bilingüe de manera progresiva).

 

Pero, ¿cómo podemos conseguir esto paso a paso?

 

Desde BK Learning, recomendamos que, básicamente, debemos, poco a poco, introducir pequeñas frases o expresiones que nuestros hijos relacionen rápidamente con alguna situación. Por ejemplo, cuando sentimos pena o lástima por alguna cosa, podemos decir What a pity! (¡Qué pena!). Si los más pequeños observan a qué solemos referirnos mediante el uso de esta expresión, la usarán sin que nos demos cuenta.

De la misma índole, encontramos interjecciones útiles y fáciles como las siguientes:

  • What a surprise! (¡Qué sorpresa!)
  • You must be jocking ( Debes estar bromeando)
  • Yeah! (¡Sí!)
  • What a shame (¡Qué vergüenza!)
  • Well done! (Bien hecho)
  • Okay by me (Está bien por mí)
  • I don’t care (No me importa)
  • Let’s eat, Let’s watch a film… (¡Vamos a comer! ¡Vamos a ver una película!)

 

Es evidente que crearemos un hábito de habla. Es decir, despedirse y saludar en inglés es una buena idea.

  • Hi / Hello (¡Hola!)
  • Good morning! (Buenos días [por la mañana])
  • Good afternoon! (Buenas tardes [desde el mediodía hasta que oscurece, las 6pm…])
  • Good evening! (Buenas tardes [desde las 6pm hasta las 10pm)
  • Good night! (Buenas noches, normalmente usado para irse a dormir)

 

Estas pequeñas interacciones serán ricas para ellos. Para ello, debemos dirigirnos a estos directamente. Debemos tratar que sea algo natural y cada vez más espontáneo.

 

Finalmente, debemos tener en cuenta la edad de estos niños para introducir qué tipo de conversación y nivel en la lengua inglesa. Por ejemplo, si su hijo es un bebé, usaremos el tono gracioso e infantil que usamos para decirle cualquier cosa en español.

Debemos, además, no detenernos en este hábito. No es lógico que comencemos esta estrategia de inmersión y que, de la noche a la mañana, cuando los niños están adaptándose, la dejemos de lado porque, o bien no nos es cómoda o bien no tenemos tiempo. Es muy simple. Si hay tiempo para decir las expresiones anteriores (por ejemplo) en español, lo habrá para hacer exactamente lo mismo en inglés. Finalmente, es ESENCIAL que nuestros hijos relacionen esta lengua con cosas buenas, por lo que, para crear ese vínculo positivo, debemos felicitarles en inglés con expresiones como Well done! (¡Bien hecho!), Excellent!(¡Excelente!), Congratulations! (¡Felicidades!, ¡Enhorabuena!) o You got it! (¡Lo conseguiste!).

Poco a poco, mediante pequeñas conversaciones, lecturas, canciones, expresiones espontáneas, etc los más pequeños se adaptarán de manera natural a esta lengua y, por lo tanto, les será familiar cuando comiencen el colegio. Dales la oportunidad de conocerla y, de paso, practícala hasta lograr la perfección, pues procurarás hacerlo lo mejor posible para tus hijos. Como puedes imaginar, es un ejercicio altamente beneficioso y gratificante.

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